lunes, 17 de diciembre de 2012

Re-Cortes

León de Las Cortes
Antaño se hacían llamar Las Cortes. Y las escribíamos así, con mayúscula y todo. Pero desde hace cierto tiempo no hacen más que salir recortes de esas puertas custodiadas por unos leones que parecen más fieros que nunca. A la podredumbre del capitalismo especulativo, se le suma la indecencia de los políticos. Cuando se dejan de oír los ecos de un caso, hasta que se desgastan esos ocurrentes nombres, surge uno nuevo de debajo de una piedra, o de los aledaños de una muralla. Y a las dos fuerzas de este sistema bipartidista les conviene cómo está montado el mecanismo de un gobierno que con cada movimiento se vuelve menos democrático a la vista de un pueblo que se deprime cada vez que se menta España. Es la época en la que nos ha tocado vivir. Son los años de este viejo país que ve pasar el final de un otoño que parece no cansarse de provocar vendavales de protestas ante la caída del empleo y un impasible, frío y pétreo Gobierno qué sólo parece oír a su europeo amo. A mí sólo me queda la esperanza de que todo este malestar, el descontento, el desánimo, sea con la finalidad de que pronto todo vaya a mejor. 

Grafismo apocalíptico del 21-12-2012
Claro que llega un momento en el que no es fácil creer en los pronósticos de aquellos que te están estrangulando. Quizá haya que pensar en que ojalá los mayas tengan razón. No, no me refiero a que el mundo se vaya a acabar el viernes. Pero sí al auténtico cálculo (y no profecía) de que tal día se iba a producir un cambio. El fin de una época y el comienzo de otra. La transformación del mundo tal y como lo conocemos. Puede ser a mejor, o a peor, o distinto sin más. Tampoco hablo de que comience ese día una tercera guerra mundial y definitiva que acabe con nuestra sociedad de hoy (toquemos madera). Quiero pensar que algo insignificante y sin importancia será el detonante de una ola de acontecimientos que, paulatinamente, irá cambiando la mentalidad del ser humano hasta llevarla a otro nivel. Es cierto que todos los signos, en el periódico y los medios, apuntan hacia abajo en lo que al futuro se refiere. Por aquello de la sociedad de consumo, egoísta, digitalizada, fría y desconectada de los demás. Pero estoy seguro de que cuando estemos todos a punto de reventar, o veamos el meteorito venir, habrá alguien (español seguro) que pensará: «Y no había podido caer en lunes el apocalipsis no...» Porque el ser humano siempre ha sido tan impredecible como maravilloso. Y en ese momento no habrá muestras de odio y muerte fratricida sino sólo de amor. Y aún esperaremos salvarnos, porque la esperanza es lo último que se pierde. 


Anuncio que repite esta Navidad y con razón

lunes, 10 de diciembre de 2012

Puente en el tiempo

El rey don Juan Carlos firmando la Constitución de 1978
No es el primer aniversario de la Constitución de 1978 en el que España se cuestiona sobre sus cambios. Y con más intensidad ahora que la crisis aprieta más que otros años y donde hay un clima de separatismo repartido por todo el país. 34 años no son muchos pero lo cierto es que el ambiente que se vivía en España por aquel entonces, después de una larga dictadura, es muy distinto del que tenemos ahora, con una establecida democracia y una profunda crisis económica, política y social. Empezar por la supresión de las absurdas comunidades autónomas sería un acierto. Un referéndum para suprimir el sistema D'Hont tampoco sería un mal paso para seguir. Y como continuación propondría la división de poderes en una justicia independiente, un Congreso unitario en lo que a la identidad de España se refiere, y un Senado funcional.

Reloj de la Puerta del Sol
Pero no era la Constitución la única que protagonizaba tan esperado y reparador puente. Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción también nos otorgaba el otro día de fiesta. Así muchos disfrutaban de un tiempo que ocupaban asomándose a la ciudad. En Madrid se podía observar cómo Preciados se convertía en la entrada a un auténtico hormiguero de personas que se agolpaban en la Puerta del Sol y alrededores. La Plaza Mayor casi añoraba lo despejada que se sentía cuando era plaza de toros o cadalso de condenados. El oso y el Madroño se entrenaban para el «photocall» en el que se convertirán en los próximos días. Y el kilómetro 0 ya lucía cual estrella de la fama. Aunque no tan reluciente como «La Mariblanca» que se acicalaba en consonancia con las recién estrenadas luces de la ciudad. Todo un ajetreo que anima a cualquiera que se sienta pesimista cuando abre un periódico estos días. Y si no, que se lo pregunten a los esperanzados clientes de la Lotería de Navidad que esperaban  hasta 4 horas ansiosos por comprar ese billete con un destino más cercano a la felicidad. Y es que 200 años de Lotería Nacional son muchos años. Pero si le sumamos que va a ser el último sorteo sin tasas, la ilusión y los sueños de los compradores de décimos no se pueden equiparar a la de los pequeños espectadores de la, siempre mágica, Cortilandia.

A pesar del tiempo, la ilusión se mantiene



lunes, 3 de diciembre de 2012

Adviento

Ministra de Empleo Fátima Báñez
Comienza la cuenta atrás. Comienza Diciembre y las cuentas para que empiecen esos días de fiestas, consumo, comidas copiosas y familia. Y en esta época que nos ha tocado vivir, seguramente apreciaremos mucho más esos momentos que antaño nos daba tanta pereza preparar. El caso es que sigue el otoño, y con él todo el trajín que llevamos durante el curso. El Gobierno no es una excepción y no suelta las tijeras. Un cortecito más, otro pinchazo para la sociedad española y una promesa más que se lleva el viento. Es el turno de las pensiones, algo que dijeron que no iban a tocar. Ya no sabemos si son órdenes de Europa, si es iniciativa propia, o que seguimos sin ser conscientes de lo demasiado bien que se vivía en la desahogada bonanza. Pero sigue faltando la voz de Rajoy, se le ve lejano, lo que provoca peor imagen suya y más enemistad con los que ya están cabreados con él. 

El Rey don Juan Carlos a su salida del Hospital Quirón
Nuestras esperanzas están en aquellos sabidos en la materia que predicen el final de la dichosa crisis a finales de 2014, una aproximación a lo que dice Europa. Pero es que esto tiene que acabar de alguna maner, y llevamos así desde 2008... Una noticia feliz es la de la vuelta a casa, o palacio en este caso, de su majestad Juan Carlos I contento tras su rehabilitación. Y es que, aunque sólo se diga el día del sorteo de Navidad, la salud es lo más importante, y desgraciadamente es algo que solemos olvidar hasta que nos falta. Esperemos que estos días y hasta la fecha señalada podamos gozar de la vida sanos y en el calor de nuestra familia. Porque los gritos de los niños, el refunfuño del anciano cascarrabias o las puyas en la cena de Navidad, también son entrañables si son con los tuyos. Como ciertas cosas que vistas desde otro punto de vista, hasta son graciosas.